Friday, October 2, 2009

“La mejor oportunidad que tiene Valencia para poteniar su conexión con el mar es a través del Turia y no del Cabanyal”

TALLER CABANYAL – SESIÓN 3A: Las transformaciones morfológicas de El Cabanyal

El profesor de Urbanística de la Universidad Politécnica de Valencia Rafael Temes considera la prolongación afectaría a dos de las características básicas de la morfología de los Poblados Marítimos: el tamaño de las parcelas, derivado de las barracas, y la separación entre sus barrios, consecuencia de las antiguas acequias

“La mejor oportunidad que tiene Valencia de potenciar o de mejorar su conexión con el mar es a través del Turia y no del Cabanyal”, ha considerado esta mañana el profesor de Urbanística de la Universidad Politécnica de Valencia Rafael Temes durante su conferencia Las transformaciones morfológicas de El Cabanyal, en el marco de las jornadas Taller Cabanyal, organizadas por el Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Valencia. Temes explicó, además, que el proyecto de prolongación de la avenida de Vicente Blasco Ibáñez afectaría a las dos principales características de la morfología de los Poblados Marítimos: el tamaño de sus parcelas, consecuencia de las dimensiones de las antiguas barracas, y la división entre barrios, derivada de la antigua división del territorio litoral mediante acequias.

El ponente expuso durante su conferencia que dichas características se han formado y consolidado tras los numerosos episodios de transformación que han experimentado los Poblados Marítimos a lo largo de sus varios siglos de existencia. “Lejos de perder fuerza y caer en el olvido, los Poblados Marítimos han sabido utilizar estas ocasiones para sacar partido desde el punto de vista urbano”. “El Cabanyal es un superviviente. Ha sobrevivido a episodios de sustitución y a actuaciones que han incidido sobre su trama, que lejos de debilitarlo le han permitido seguir creciendo”, explicó Temes, quien consideró que las transformaciones han sido clave para el Cabanyal y han contribuido a configurar su tejido urbano.

Un incendio destruyó en 1796 el 16% de las 503 barracas y construcciones presentes en el barrio. El suceso llevó a replantearse el modelo de edificaciones, pues las barracas eran demasiado peligrosas al transmitir fácilmente el fuego. Se ideó un plan, nunca ejecutado, consistente en la sustitución de las edificaciones existentes por otras de ladrillo distribuidas en manzanas ortogonales y con tipologías más propias del centro de la ciudad. El plan no prosperó, pero si quedó clara la necesidad de cambiar la tipología constructiva del barrio.

Otro incendio afectó en 1875 a prácticamente la mitad de las cinco hectáreas de extensión del Cap de Framça, destruyendo el 47% de sus barracas y dejando sin hogar a 300 familias. La Sociedad Económica de Amigos del País Valenciano ideó un segundo plan de transformación que, manteniendo la trama, proponía sustituir las barracas de barro y paja por otras de ladrillo, más seguras y con mejores condiciones estéticas. Pese a que el plan contemplaba extender dicho modelo a todos los Poblados Marítimos, sólo se ejecutó finalmente en una manzana y gracias al impulso económico del Marqués de Campo.

Entre 1888 y 1937, según se evidencia en sendos planos de ambas fechas, aumenta la colmatación de la zona. Además, el devenir de la historia inicia la introducción de situaciones urbanísticamente deformes que afectan también a la tipología de las edificaciones, como medias barracas al lado de un edificio o barracas entre edificios más urbanos.

Posteriormente, el Cabanyal fue el barrio de la ciudad más dañado por los bombardeos sufridos durante la Guerra Civil. Los edificios se reconstruyeron después con mayor solidez, más altura, y mejor calidad. En un plano de 1944 se observa los Poblados Marítimos como núcleo totalmente consolidado unido con el resto de la ciudad a través de la avenida del Puerto. Dicho cordón umbilical se muestra ya como una auténtica franja de población en 1972 en un plano en el que, además, se observa como la avenida de Blasco Ibáñez llega ya hasta la avenida de Aragón. En otro plano de 1989 se muestra cómo la avenida llega hasta el Cabanyal y el resto de la trama sigue consolidándose.

“El Cabanyal ha sabido a lo largo de su historia, a través de la alquimia urbana de los factores que han incidido en él, mantener y extraer el elixir básico que garantiza la vitalidad del tejido urbanístico”, concluyó el ponente, quien, en el turno de preguntas estableció una comparación con Ciutat Vella y aseguró: “Si hoy se pusiera sobre la mesa prolongar la avenida del Oeste, nadie entraría en la discusión. ¿Por qué entonces la prolongación de Blasco Ibáñez, si la ciudad ya está conectada con el mar? Hay iniciativas modernas que mantendrían la vitalidad tan difícil de conseguir en el barrio”.



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